
Un curso avanzado para detectar argumentos que parecen convincentes, pero fallan en su lógica, evidencia, relevancia, autoridad, lenguaje o causalidad. Aprenderás a desarmar una idea, reconocer el tipo de falla y decidir si merece creerse, investigarse o rechazarse.

El usuario aprende a desarmar argumentos antes de etiquetar falacias.
Reconocer que una falacia es una falla de razonamiento que puede sonar persuasiva sin sostener bien la conclusión.
Separar conclusión, premisas y salto lógico para evaluar si el argumento realmente conecta sus partes.
Distinguir entre falacias formales, donde falla la estructura, e informales, donde falla contenido, relevancia, evidencia o contexto.
Aprender un método práctico para clasificar falacias por tipo de falla sin depender de memorizar etiquetas.
El usuario identifica errores donde la estructura lógica no permite la conclusión.
Identificar la afirmación del consecuente: asumir que una consecuencia prueba necesariamente la condición que la produciría.
Identificar la negación del antecedente: asumir que si una condición no ocurrió, el resultado es imposible.
Reconocer el término medio no distribuido: conectar dos grupos incorrectamente solo porque comparten una categoría común.
Distinguir entre validez lógica, verdad de premisas y solidez del argumento.
El usuario reconoce ataques personales, autoridad mal usada, ignorancia como prueba y distorsión del argumento contrario.
Detectar la falacia ad hominem cuando se descalifica a quien habla en vez de responder el argumento.
Reconocer la apelación indebida a la autoridad cuando fama, cargo o título se usan como sustituto de evidencia relevante.
Detectar la apelación a la ignorancia: tomar la falta de prueba en contra como prueba a favor, o al revés.
Reconocer el hombre de paja: distorsionar una postura para atacar una versión más fácil.
El usuario detecta generalizaciones, datos seleccionados, sesgo de supervivencia y causalidad falsa.
Detectar generalizaciones apresuradas basadas en pocos casos, anécdotas o muestras débiles.
Detectar cherry-picking: seleccionar solo evidencia favorable e ignorar datos que podrían cambiar la conclusión.
Reconocer el sesgo de supervivencia: analizar solo casos exitosos y olvidar los fracasos que no aparecen.
Detectar la falacia post hoc: asumir que un evento causó otro solo porque ocurrió antes.