
Curso práctico para usar modelos mentales como una caja de herramientas cognitiva: diagnosticar problemas complejos, desarmarlos en partes claras, comparar decisiones bajo incertidumbre y evitar errores de juicio. El estudiante termina con una matriz de decisión de una página aplicable a un problema real.

El estudiante aprende a separar hechos, relatos, restricciones y tipo de problema para no resolver la pregunta equivocada.
Distinguir hechos observables, interpretaciones y deseos antes de elegir una solución.
Clasificar un problema por reversibilidad, incertidumbre e impacto para elegir el modo correcto de análisis.
Representar actores, insumos, fricciones y resultados para ver dónde intervenir.
El estudiante usa primeros principios, supuestos comprobables y causalidad para reconstruir soluciones desde la base.
Descomponer una solución heredada hasta hechos básicos comprobables y reconstruir alternativas.
Transformar creencias vagas en hipótesis que puedan probarse con evidencia pequeña y útil.
Identificar causas con mayor influencia práctica en lugar de atacar síntomas visibles.
El estudiante aprende a comparar opciones con probabilidades, árboles de decisión, consecuencias de segundo orden y costo de oportunidad.
Usar tasas base y evidencia específica para estimar la probabilidad de que una opción funcione.
Organizar alternativas, incertidumbres y resultados esperados en un árbol simple de decisión.
Evaluar consecuencias de segundo orden y costo de oportunidad antes de ejecutar.
El estudiante aplica inversión, Hanlon y una matriz final para convertir razonamiento en ejecución revisable.
Aplicar inversión y pre-mortem para descubrir riesgos antes de comprometer recursos.
Usar la Navaja de Hanlon para distinguir error, fricción, incentivos y mala intención sin negar riesgos.
Integrar modelos mentales en una matriz práctica para decidir, ejecutar y revisar un problema real.